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CERVANTES, ESMERALDA (Barcelona, 1862; Santa Cruz de Tenerife, 1925)
Seudónimo de Clotilde Cerdá y Bosch. Su nombre de marquesina se debe a que el gran Víctor Hugo la bautizó como Esmeralda, nombre al que la Reina de España añadió el de Cervantes, a raíz de que la artista tocó por vez primera en público durante los funerales efectuados en Viena en honor del insigne autor de "El Quijote".
Hizo sus estudios musicales en Roma, París y Viena. Protegida por la condesa de Montijo cautivó al público en los salones del París del Segundo Imperio. En Roma recibió los elogios de Franz Liszt. Invitada por el emperador Pedro II fue a Brasil, donde fue madrina en la inauguración del puente internacional que une Brasil y Uruguay, al que por ello se le impuso su nombre.
Llegó a Buenos Aires en 1875, y el 22 de octubre de dicho año ofreció su primer concierto en los Salones del Hotel de la Paz, en donde se alojó en compañía de su madre. Entre otras obras interpretó "Addio a Río", composición suya; una fantasía sobre "El Moisés" de Segismund Thalberg; "La Danza de las Sílfides", de Godefroid, y "La Tempestad", de Oberthur. En uno de sus recitales dados en Buenos Aires en 1875 le obsequiaron joyas por un valor que la prensa calculó en doscientas mil pesetas. El 27-10-1875 el periódico satírico "El Sombrero de Don Adolfo" publicó su retrato dibujado por el gran Enrique Stein, en el que este la hace emerger de una corona de nubes ejecutando el arpa. En mayo de 1881 visitó Buenos Aires por segunda vez presentándose en varios recitales, en uno de los cuales "pulsando su poético instrumento ha entonado una de esas baladas que se cantan en nuestras montañas nativas", consignó el 22-05-1881 "La Gaceta Musical", constató Vicente Gesualdo, genial investigador, quien cuenta que la artista se presentó en varias ciudades del interior argentino, dejando el país en junio de 1881 acompañada por su madre.
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