Wenceslao Jaime Molins fue poeta, escritor, historiador, periodista y publicista -además de fundador de periódicos- y, tal vez, el más brillante declamador que tuviera Argentina. "La Pampa", "Por tierras de secano" y "Selva y montaña" son algunas de sus muchas obras. También hizo tangos. Nació en Dolores, Provincia de Buenos Aires hacia 1900, y falleció en la Capital Federal en 1981. Fue quien puso a Héctor Roberto Chavero el seudónimo de Atahualpa Yupanqui. Max Nordau y otros prestigiosos intelectuales comentaron la obra de este intelectual que fue miembro correspondiente de la Real Academia Española. Fue tambien uno de los fundadores de la Peña del Café Tortoni.
Carmen Casnell debutó en provincias de Argentina en 1913, apareció en la Capital Federal en 1919 como dama joven de la Compañía Quiroga-Rosich , su mejor éxito de entonces fué su actuación en "El tango en París", y un rubro suyo que hizo historia fue el que se conoció como "Casnell-Mansilla", con el gran actor Federico Mansilla, en el cual intervino un actor de fuste como lo fuera el inolvidable Guillermo Battaglia.
Luisa y María Carbonell fueron bailarinas de la Compañía de revistas del teatro Maipo en la década de 1920.
En diciembre de 1924 un cronista teatral consignó sarcásticamente su parecer sobre las actitudes de una artista de fama. "La Argentinita, tonadillera agradecida, canta un couple en que se burla de los argentinos. Encarnación López deberá pues cambiar su nombre de batalla para no ser ridícula".
María Conesa, la celebrada cantante valenciana (Vinaroz, 18-12-1892; Ciudad de México, 04-09-1978) fue consignada por los cronistas teatrales desde Buenos Aires en el mes de agosto de 1924: "...abandonó las tablas en Méjico, retirándose a vida privada en Los Ángeles, (California), donde se educa su hijito".
Paul Félix Weingartner (Zara, Dalmacia, 02-06-1863; Winterthur, Suiza, 07-05-1942) fue un compositor sinfónico y operístico que estando en Buenos Aires se enamoró tanto del tango que hasta compuso algunos
"Los Chiripitifláuticos" fue fundado el 6 de marzo de 1903, y de sus cuadros dramáticos salieron artistas de la talla del mendocino Juan Antonio Bono, nacido en 1894 y que con el tiempo fuera triunfador en la escena desde que actuando con "Los Chiripitifláuticos" don Julio Traversa lo contrató para actuar con la Compañía de José Gómez, trampolín hacia el Apolo, el Marconi, el Nacional, el Pueyrredón y otras prestigiosas salas.
La Compañía dramática española de Enrique Borrás contratada en 1924 por el malogrado empresario don Higinio Sierra para actuar en Argentina, en el elenco revistaba Juan Catalá. Junto a él completaban el elenco los actores Manuel Domínguez Luna, José González Marín, Jean López de Carrión, Emilio Mesejo, Francisco Gómez, Juan Román y Fernando Sala, elenco que se completaba con las actrices María de Albéniz, Isabelita Barron, América Barroso, Irene Barroso, Adela Calderón, Juanita Delgado, Carmen Fernández,Margarita Gelabert y Julia Barraycoa. Enrique Borrás, el fuerte actor catalán se presentaba luego de catorce (14) años de ausencia, paseando triunfalmente su nueva compañía por el interior, incluyendo la bonaerense ciudad de Tres Arroyos, única localidad argentina donde Carlos Gardel se presentó en cinco (5) oportunidades. La compañía regresó a Barcelona, estrenando allí en enero de 1925 un drama póstumo del pasional poeta y dramaturgo catalán Ángel Guimerá, orgullo del teatro español (Santa Cruz de Tenerife, 1849; Barcelona, 1924).
Entre las opiniones que sobre el teatro nacional de Argentina vertieran en la década de 1920 señeras figuras se ecuentra la del catalán Vicente Espí
"El teatro nacional necesita, para salir del mal momento por el que pasa, un franco apoyo del gobierno, la formación de algunos elencos en conjunto, no con uno o dos artistas, como son hoy casi todos, y sobre todo que los autores escriban en primer lugar obra sana y en segundo lugar para elencos y no para determinados actores, que serán muy buenos pero que su labor no basta para sostener un público,salvo raras excepciones, como Parravicini por ejempo (caso único)."
Y la del catalán Vicente Nicolau Roig
"Opino que el teatro nacional tiene hoy valores muy estimables que permiten esperar un futuro muy brillante, sobre todo si el Estado o la Comuna le prestan su apoyo, creando el teatro municipal de comedia. Los empresarios generalmente, buscan ante todo el negocio, lo que hasta cierto punto es natural, y no se preocupan de educar al público, o de atraer el público educado. Antes, por el contrario, tomando al pie de la letra aquello de que "el vulgo es necio" (y todo el público para ellos es vulgo), le proporcionan géneros adecuados para "darle gusto..." y sacarle los pesos, sin tener en cuenta que prostituyen el arte."
Elocuentes y sabias palabras que pareciera fueran pensadas hoy, ¿verdad?
El guitarrista Joaquín Casanovas (Sabadell, 25-11-1862; ¿?) discípulo del malogrado José Broca Codina (Reus, Tarragona, 21-09-1805; Barcelona, 03-02-1882, quien pasó los diez últimos años de su vida sufriendo una parálisis a causa de un ataque apoplético), fue fundador del "Quinteto España", compuesto de dos guitarras, dos bandurrias y un laúd: Casanovas en guitarra y dirección; José Alsina en guitarra; Jacinto Rovira y Enrique Medrano en bandurrias; Juan Estruch en laúd. Con ese conjunto recorrió toda España. En la década de 1930 dirigió la rondalla del "Centro Aragonés" de Barcelona. Como compositor, además de su conocida polka "Colombina", escribió varias obras para bandurrias, guitarras y laúdes, publicadas en Barcelona, Madrid y Torino. "Casanovas ha dedicado a la guitarra lo mejor de su vida y con ella, como a otros profesionales de este instrumento, en aquella capital, no ha logrado atender a las necesidades más imprescindibles", dijo de él el gran catalán Domingo Prat Marsal.
Félix Amat de Palou y Font (Sabadell, 1750; 1842) fue un prelado y escritor que alcanzó las dignidades de abad del Real Sitio de San Ildefonso, arzobispo "in partibus" de Palencia en 1803 y confesor de Carlos IV en 1806. Al regreso de Fernando VII, tras la Guerra de la Independencia, renunció a su abadía y se retiró a Cataluña. Entre sus obras sobresale "Historia eclesiástica o Tratado de la Iglesia de Jesucristo", en la que se destaca su espíritu independiente.
En marzo de 1924 durante el ensayo general de la revista "Bric a Brac" se incendió el teatro Principal Palace de Barcelona y el fuego destruyó el escenario causando dos víctimas.
En abril de 1924 Jacinto Benavente fue recibido con frialdad en Barcelona y la intelectualidad desertó de sus conferencias que no tuvieron nunca más de 200 oyentes.
En junio de 1924 el actor chileno Antonio Monjardín, habiéndose enfermado en Barcelona, se encontró en situación aflictiva: nadie pensó en socorrerlo ni en repatriarlo, lo que puede servir como ejemplo de la tutela lamentable que ejercen en el exterior muchos consulados americanos. "Pero no es aquí el lugar adecuado para el comentario", escribió el cronista entonces.
Apenas inaugurada la temporada de otoño de 1924, dos teatros de Barcelona, el Apolo y el Talía, tuvieron que cerrar sus puertas "Los demás no cierran, dice la prensa, por dignidad, exceptuando el Victoria que es el más favorecido por el público". Es lo que escribió el cronista de entonces.
La dirección de la temporada lírica 1924 del Liceo de Barcelona se confió a los maestros Bellezza, Defossé y Weingartner.
El 31-12-1924 actuaban en España muchísimas Compañías Entre ellas las que más se destacaron fueron las de Adamuz-González; Paco Alarcón; Alba-Bonafé; Alcoriza; Pepe Ángeles;
Luis Ballester; Catalina Bárcena; Pedro Barreto; Bassó-Navarro; Caralt-Martori; Eugenio Casals; Ramón Cavalt; Cobeña-Oliver-Maximino; Compañía del Cómico de Madrid; Compañía Lírica Ibáñez;
Compañía Lírica del Teatro de Barcelona; Luis de Lleno; Francisco Enguindanos; Rafaela G. de Haro;
Gil-Llopis; Mº Guerrero; María Fernanda Ladrón de Guevara; Lara; Enrique López Alarcón; Loreto-Chicote; Luna; Marcen; Gregorio Martínez Sierra; Meliá-Cibrián; Lola Membrives y Matilde Moreno.
Narcisín; Ortiz de Zárate-Millán; Palau-Sassone; Rosario Pino; Plana-Díaz; Enrique Povedano, Ricardo Puga; Luisa Rodrigo; Margarita Robles; José Romeu; Santoncha-Aparici; Arturo Serrano; Mariano Serrano; Boné Torner; Mario Victoria; Juan Villa; Margarita Xirgú; Zorrilla-Ramírez.
María Tubau ha sido sentenciada por las agrupaciones sindicales de Méjico, por haber violado las reglas de la organización obrera federal, a raíz de la rescisión de los contratos de su Compañía al estallar la revolución en Veracruz. El boicot y las demás penas impuestas por un sindicato obrero local, fueron luego anuladas por la Federación Obrera Mejicana. El procedimiento y la sentencia se ajustaron a las fórmulas en uso en los tribunales comunes, tomando así un sabor particular, es la noticia textual que se leyó en agosto de 1924 en un compendio publicado por los cronistas teatrales de Buenos Aires.
El gran catalán Vicente Espí, respondiendo a una encuesta que en la década de 1920 se le hiciera en Buenos Aires a empresarios, comediógrafos y artistas del teatro argentino sobre "El Teatro y el Estado" respondió sin titubeos y muy seguro de sus convicciones: "El Estado puede ayudar nuestro teatro premiando la buena y honesta producción, estimulando el teatro honesto y dejando la carga de impuestos que sobre el teatro pesan, ya que él es como la escuela factor educador, e incluso prohibir la obra inmoral (de la que está plagada la capital con el desnudo) y la obscenidad que reina en los teatros en general".
José Díaz Llobera, "curioso ejemplo de intuición musical,que llamó poderosamente la atención de los maestros en el divino arte y hubiera logrado indiscutible celebridad si su carácter independiente se hubiese amoldado algo a las exigencias sociales, a las que era por completo refractario. "El Bolo", como le llamaban sus amigos, nació en el Grao de Valencia, el año 1829, y se casó en 1863 con Rosa Rams. Aunque sus escasos medios de fortuna no le permitieron jamás proporcionarse educación musical, tal era su afición ytan excepcionales sus aptitudes, que llegó a dominar varios instrumentos, especialmente la guitarra, que pulsada por él, parecía una orquesta completa. A los 8 años de edad tocaba la guitarra y a los 10 ingresaba como flauta en la Banda Municipal del Grao. El General Valdés, que tuvo ocasión de oírle tocar estando de veraneo en el Cabañal, se lo llevó a la Corte a los 18 años y le costeó en aquel Conservatorio los estudios musicales. Dio en Madrid algunos conciertos y logró numerosa clientela como profesor de piano y guitarra, pero su innata bohemia lo atrajo a su pueblo natal, abandonando un hermoso porvenir por la vida obscura y prosaica del pescador de caña. Este excéntrico músico, muy popular en nuestras poblaciones marítimas, falleció demente, en el Manicomio de Valencia". - 1903. "La Música en Valencia", B. de Alcahali.
Jaime Ramonet (Moncada, Valencia, ¿1790? ; Madrid, ¿1850?) concitó la atención de grandes músicos, asombrados ante sus dones naturales.
Gran "tocaor" de guitarra y trovador, ciego de nacimiento. Tras adquirir nombradía en los albores del 1800, en su afán de conocer otros horizontes viajó a Madrid junto a un tal Baibia, como él no vidente, a quien al tiempo dejó por no congeniar sus personalidades. La perseverancia en la práctica de su instrumento, una guitarra de siete órdenes con sus cuerdas dobles, hizo que Ramonet lograra un dominio total en la ejecución. Fue un trovador de la calle, no atado a un repertorio de obras conocidas. Ejecutaba a su libre albedrío, ofreciendo obras originales de adormecidas melopeas. El maestro y musicólogo madrileño Francisco Asenjo Barbieri (1823; 1894), considerado por muchos como el verdadero creador de la zarzuela española, luego de oirlo en una ocasión, lo llevó a su casa para tratar de copiar la música que acababa de oírle, pero su empeño se frustró porque Ramonet no memorizaba sus toques, ya que la inspiración guiaba a sus dedos en la improvisación. Tocando en la calle del Barquillo, murió imprevistamente mientras cantaba a la par de pulsar su guitarra, destruída tras la caída de Ramonet, como queriendo irse en la compañía de quien "tantos años la había acariciado", como dijo en 1903 el Barón de Alcahaly en su libro "La Música en Valencia".