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VILCHES, ERNESTO (Tarragona, 1879; 1954)
Actor teatral y cinematográfico, personaje único de la escena española, fue un triunfador en los teatros de su patria y de la América de habla castellana, destacado por la sobria exactitud de sus interpretaciones, por la singular caracterización de modelos extraños ("Wu-Li-Chang") y también por la exacta caracterización de tipos castizos ("Cascarrabias", "Las de Caín"). Participó en diversas películas mejicanas, entre ellas "La sin ventura" y "Que Dios me perdone" (1948) y argentinas, como "En el viejo Buenos Aires" y "Tierra de conquista".
De joven se abocó al comercio. Vino a América y un buen día abandonó los negocios, entrando a formar parte de la Compañía de la actriz dramática mejicana Virginia Fábregas (1880; ¿?) en la capital azteca, en la que estuvo algunos años (se supone que fue entonces cuando decidió informar a la prensa haber nacido en 1886). Pudo haber llegado a ser lo que fue mucho antes, si la bohemia no lo hubiera arrastrado a menudo a la vida de parranda. Contratado por la gran actriz madrileña María Guerrero (1868; 1928) como galán joven cómico, le fue repartido el papel de Harry Luchenti de "La noche del sábado", y esa difícil interpretación fue su primer triunfo. La obra fue estrenada en el Teatro "Español" de Madrid pero el público no la entendió; reprisada doce años después en la misma sala fue un gran éxito para Vilches y para la Compañía. Creó también en forma magistral el rubio de "La malquerida" del dramaturgo madrileño Jacinto Benavente Martínez (1866; 1954) -Premio Nobel de Literatura 1922 entre muchos preciados galardones- papel que hasta entonces nadie había destacado.
Vilches, por aquellos tiempos, ganaba dieciocho duros y quería imponerse: por suerte sus imposiciones no fueron aceptadas, y tuvo que irse. Así, hacia 1909, el actor pudo constituir Compañía propia, la que, a pesar de los escasos elementos que se atrevieron a ir con él, triunfó plenamente en todas partes. Encontró luego la dificultad que todos los primeros actores deben vencer: la falta de una primera actriz. Fijó su atención en Irene López Heredia, que aún era una niña que prometía ser una mujer bonita, y que hasta entonces había pasado desapercibida. Le encontró condiciones, la formó, y la lanzó.
Entre las mejores creaciones de Vilches hasta la década de 1920 se contaban: "El amigo Teddy", "El eterno Don Juan", "Juventud de príncipe" y una obra que se dio muy poco: la comedia correrspondiente a "Sangre de artista". En esos años Vilches tenía interés en volver a Argentina en 1926, para ofrecer una o dos grandes temporadas. Fue de los pocos artistas que alejados de la República, siguieron hablando bien de ella. Por algo era catalán.
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